Micro cuento

Una mirada más…

Cierto día te encuentro en la calle. Estabas tan cambiado. Un poco más flaco, tu cabello un poco más largo. Y el hoyuelo de tu mejilla al sonreír, te confieso que es lo que me hizo fijarme en ti, era más pronunciado…

Tenía deseo de seguir contemplando cual juego de visión de busque la diferencia pero a esta altura era casi un pecado.

Frío, frío como el agua del río

Hoy me desperté con ganas de no hacer ni esperar nada, solo beber un poco de café y mirar por la ventana las flores nuevas de mi jardín en masetas de mi departamento. Me desperté  a las seis y cuarenta, cuando mi hijo entró a viva voz despertando a mi marido que se le hacía tarde para arrivar al trabajo. Le ayudé a preparar sus cosas, mientras él se aseaba, alzó su mochila y medio en almohadas me dio un beso y salió.

Todas las mañanas hago lo mismo me visto para hacer el inicio a las caminatas mas severas pero solo pasa eso; me visto. Doy vueltas a la casa, me hago un café, que me hice de amiga él, porque la yerba mate estaba un tanto  bloqueada en el camino a mis manos, pero bueno, lo traicioné con el efecto cautivador de un buen café. Ahora convivo con los dos (jejeje) el mate y el café…

Desde que se inició esta pesadilla a fines de febrero, como todo proceso es primero la rabia y el desconcierto, después lo sucesivo a un cambio tan notorio para todos como es esto, que ni quiero nombrar, ya que nos afecta laboralmente, psicológicamente y socialmente… todo es mente. Creo que estamos casi todos en las mismas.

Estoy en la región de Lombardía, Italia, hoy 28 de Abril, empezaron a ascender los contagios después de vivir la vuelta a la normalidad ficticia entre mascarillas y guantes, alcohol, agua y jabón. Pero si de algo somos buenos los seres humanos es de olvidar lo malo inmediato, no lo añejo, lo inmediato, peor es este defecto o virtud  en los jóvenes, creo que lo tenemos impreso en nuestro ADN, en el manual de supervivencia humana. El olvidar y creernos que podemos salir de todos y todas, que nuestra libertad no la coarta nadie ni nada… Aleluya por eso, pero se olvida de 50.000 muertes y no se cuantos de personal sanitario, solo en este país, frente a este enemigo invisible y desconocido creado o no, pero de que usaron un puente de lo animal a lo humano lo usaron…

Y ahora? Ahora esta el peligro de volver atrás, volver al encierro que por mas feo que se vea es para salvar la vida. Tal vez sea mejor  aprender a vivir con esto y  prepararse para enfrentarlo  por si nos viene a tocar a la puerta  tarde o temprano.

Cuando hablo con mis contadas amistades, no es lo mismo mirarnos entre pantallas que ver de pies a cabeza, scanneando si tiene hambre, si esta nerviosa, si tiene un golpe en el brazo, si lloró, si se pinto las uñas… ese scanner que te dibuja exactamente el estado emocional de una amiga, por pantallas tan pequeñas no se puede, y demás esta decir no te las cuentas porque ya estamos en lo triste, mas tristeza no va…

De hoy en mas utilizo a WordPress de conejillo de indias para hacer de diván de psicólogo, no tengo mucha conciencia que leen mis pensamientos, pero al menos paso el tiempo a esta restricción antiviral.

Saludos chicos, buenos días…

 

 

Un café?

Un nuevo título no sirve, es siempre de lo mismo con diferente personaje. Toda vez que leo un artículo de como lidiar con nuestra cotidianidad me parece vacío sin ánimos de resolver lo que significa caer en un círculo vicioso de los días, peor aún cuando se está privado relativamente de la libertad. De hecho, nuestra libertad no es simplemente libertad, es una condición parecida o genérica de ese concepto, o peor aún la libertad de acuerdo a los estados civiles. Porque salir desnudos no se puede, por que estar en chanclas en algún lado tampoco, estar sentado en la banquina sin usar la silla del bar tampoco, porque antes de esta pandemia estaba prohibido entrar a un banco tapada la cara, porque debes dar tus datos en todo… bueno eso se trata un poco de protección, porque de eso se trata tanta restricción, de los pares sin escrúpulos y dueños de  hacerte el daño que quiera, total se guardan por algunos años en las cárceles y basta, he ahí la respuesta a la libertad genérica.

Sinceramente, en esta cotidianidad estoy inmersa en porqués cual niño de 5 años…

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¡Hola!

Hoy es hoy, en mi enésimo día en mi casa encerrada como una vaca, un burro, un pajarito y en este momento me siento como hija de un marsupial; sacando la cabeza por la bolsa para ver si sigue habiendo vida extracasa. Y si, ahí van los que le ponen capa escudo y espada a este monstruo, los que llevan y traen víveres, medicinas y tristes ambulancias que no se detienen mas. Sonido perturbador de sirenas  en donde uno se pone a pensar lo feo de no poder respirar y lo agradecido que soy porque ningún virus me esté impidiendo llenar mis alveolos de aire. Está también lo que no debe  detenerse; el cultivo de alimentos, lo verde que no entiende de miedos ni de espera ni mucho menos de un virus letal. Ése verde que indica esperanza para nosotros, ése verde que dice no te detengas, ése verde que llenan de paz a tus ojos, ése verde que ves en la copas de los árboles, mas aún cuando la primavera ya empezó sin nosotros.

Hoy me levanté con ganas de salir pero sé que no se puede, sé que luego me llenaré de culpas sabiendo que hay otros arriesgando sus sueños, su vida por salvar y ayudar a otros  y yo? Una inútil buena para nada que solo debo guardarme en casa y tal vez salve al mundo literalmente. Es más, aunque quiera no puedo hacerlo. Me  imagino; caminaré  media cuadra con la mascarilla en mis bolsillos respirando el aire fresco de esta primavera triste y de pronto como un ladrón tomaré entre mis manos al barbijo, me lo pondré tan rápido como si el virus viniera caminado hacia mí, quizás regresaré a pasos agigantados pensando que mis zapatos están siendo contaminados y al abrir la puerta pensaré quién la habrá tocado de seguro no se cuidó o esté infectado…  Y si me encuentro con un vecino saludarlo rapidamente de reojo esperando que no se les escapen las gotitas con el virus … uff!!! ¡Qué fastidio!

A veces digo y muy seguido, mientras me baño o estoy desayunando o me despierte a media noche: Caspita! Chinos no coman pipistrelli! (Pardom) Ah! tambien cuando barro el balcón se me escapa esta frase ¡¡Debo analizarme!!

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Martina

Bajo la luz de la luna estaba Martina. Sus ojos brillaban tan cálidos y taciturnos. La noche olía a azahares, una suave brisa  despeinaba sus larga cabellera rojiza. Había pasado un día para el olvido o tal vez un día para la memoria. No podía a su alma calmar, aún era demasiado pronto. Solo que hasta las horas parecían vagar por su pensamiento escudriñando cada misura de su desdicha.

-Serénate Martina… esto no esta ocurriendo -se dijo- Y bajó su mirada al piso.

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by Calú Carz

 

 

 

Quiero confesar …

Hace un mes y dos días más de los cuatro años que un ‘Ciao Calú’ comenzaba una historia del cual uno de mis dedos de una mano lleva una argolla de oro. -Si… me casé con un italiano.

Pero, yo tenía mi vida hecha, desastrosamente hecha pero hecha al fin. Yo, con mis cuarenta y pico y lean bien, tres hijos. Y, que de tantos cuernos y mal trato enloquecía de vez en cuando, pero luchaba y soñaba hacer una carrera abogada, periodista…etc. me los pisaba sin piedad. (Pero bueno creo que a los villanos no hay que darle fama o ¿si?

La cosa sucedió a través, hoy desaparecida aplicación, +Google. Aww… como lo sientí cuando la sacaron. Porque era conocer a todo el mundo y sin ser famosa tener fans, amistades de todos los idiomas, etc. etc. Pues señores y señores e aquí cómo me autovalorè de la barbarie sin jamás haber soñado conocer a él, el más dulce, romántico y tan guapo italiano. Después de haberme creído todo lo que me decía (aquel) demás esta decir que mi autoestima estaba enterrada casi rozando el núcleo de la Tierra.

Hoy lo cuento sin lágrimas y hasta pensando que ese ‘Ciao Calú’ me salvó la vida…

Me encanta…

Una señora, bien equilibrada y orgullosa, de 92 años de edad que cada mañana se paraba a las 8 en punto para peinar su cabello al estilo de peluquería y aplicarse un maquillaje perfecto, aún sabiendo que era casi ciega y que hoy tenía que mudarse a un asilo de ancianos.

Su marido de 90 años, recientemente había muerto, obligándola a realizar este cambio en su vida después de su fallecimiento tan dolorosa para ella. Habían sido una pareja muy felizmente casados por mas de 60 años.

Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo de ancianos, ella sonrió muy dulcemente cuando le avisaron que su habitación estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, la enfermera le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colgadas en su ventana, “Me encantan”, dijo ella con el entusiasmo de una niña de 8 años al que acaban de mostrarle un nuevo cachorro.

“Sra. Perez, usted aún no ha visto el cuarto, sólo espere” le dijo la enfermera. “Eso no tiene nada que ver”, dijo ella. “La felicidad es algo que uno decide con anticipación. El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende en como este arreglado el lugar, depende en como yo arregle mi mente. Ya había decidido de antemano que me encantaría”. Es una decisión que tomo cada mañana al levantarme”.

“Cada mañana que me levanto tengo dos opciones:
1. Puedo pasarme el día en la cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o
2. Puedo levantarme de la cama y agradecerle al universo por las que sí funcionan.

Para mi, cada día es un regalo, y mientras mis ojos estén abiertos me enfocaré ese nuevo día y en las memorias felices que he guardado en mi mente.

La vejez es como una cuenta bancaria, uno extrae de lo que había depositado en ella”. Entonces, hablándole a la enfermera, mi consejo para ti sería “que deposites una gran cantidad de felicidad en la cuenta bancaria de tus recuerdos, para que un día puedas retirarla cuando las cosas se pongan difíciles”.

Y antes que la amable enfermera la dejará en su nueva habitación para que acomodará sus cosas le dijo, “quiero compartir contigo 5 reglas para ser feliz. Estas las aprendí hace muchos años y trato de cumplir con ellas todos los días y espero que te ayuden a ti tanto como me han ayudado a mi”.

Libera tu corazón de odio
Libera tu mente de preocupaciones
Vive humildemente
Da más
Espera menos

(.)