Miscelánea de una cita

Ayer era una fantasía, un deseo, lejano a la autentico, a lo real. Te conocí, y no pude dejar de sentirte. Los reales sentimientos, esos que llegan al corazón sin piedad y sin aviso desnudándote a la misma verdad y para no sentirse mas débil, mas vulnerable, menos indigna; debes afrontarlo por la fuerza. El amor nace para ser aceptado así tal y cual como es. Es difícil casi un imposible negarse de lo contrario, te transforma en estúpido; egoísta, sádico o anormal. El comportamiento se torna extraño, no duermes pensando como será si tuvieras una conversación, como serán sus besos. Ni hablar de esa maldita manía de mirarle como si la vista se pegara a sus ojos, a tal punto que te delatan avergonzadamente y como un haz de luz, volteas la cabeza hacia la nada. Mientras él, ya sabe lo que existe. ¡Oh Dios, que sensación mas bruta! y todo por no dejar libre mi pensar. Pero igual es bonito jugar al perro y al gato… o volar en carrera como dos aves en un cielo azul. Ese juego del lobo buscando presa, el cazador cazado, es casi la sensación de dominio de quién gana o pierde. Mirar sus gestos cuando sonríe, suspiras en soledad como luego de tanto llanto, así; ni mas. Ni decir como lleva ese traje negro, su pelo arreglado y el halo de perfume tan delicado y masculino que porta cuando pasa sin inmutarse por mi lado. Aún, no tuvimos ni una conversación de amistad, solo un –hola…¿qué tal? solo charlas en común entre multitudes deseando eliminar a todos como en un juego de computadora. Soñando que en la cena me toque estar cerca pero que se note que es casualidad y no un delatador ante todos; ¡Ay! Me moriría. Que tonto es el amor en esta fase, que infantil suena, pero no es nada mas hermoso llegar de este modo al hecho de sentirse el uno para el otro, esa sensación, ése momento, es lo mágico, es lo mas importante en el universo.

La noche de la tormenta

Como de costumbre, era la última en salir del trabajo la semana en que me tocaba mi turno de cerrar. Estaba cansada, no había comido casi nada, no estaba de humor para esperar a nadie a que terminaran mas de la hora prevista. En el vestidor me dispuse a cambiarme. Entre las bancas del medio del pasillo había un saco, pero no le di importancia, a lo mejor de algún colega, mañana lo recuperará, me dije sin mas. Me cambie la ropa, me di una maquillada veloz. Afuera sentía que conversaban mientras partían entre bromas y saludos. No me gusta quedar sola al final de todo, y salí volando. Fue así que empezó todo; olvidándome las llaves de casa en la ropa de trabajo. Nunca me pasó en olvidarme las llaves en mis ropas quizás porque me entregaron un pedido esta mañana mientras estaba saliendo de casa. Sinceramente hay cosas que ocurren raramente y al final tienen una consecuencia. Ahora que lo pienso el destino no es mas que un niño juguetón.

Me dispuse a cerrar, con tantas ganas de llegar a casa, el autobús era ya en la parada, corrí y logré conseguirlo. En un asiento me arropé y mientras me adormentaba vi que las ventanillas corría agua, era una de esas sorpresivas tormentas repentinas antes de llegar el otoño. Los relámpagos era flashes que me daban la fotografía de la ciudad mojada e iluminada, del rojo de las luces traseras de los vehículos, los semáforos en verde alternado con el amarillo y rojo… di un un vistazo mas y me dormí apretando mi bolso en mi pecho. En un instante te pensé… fue eso nada mas.

Como un despertador, mis ojos se abrieron y busqué, confundida, relacionar los edificios vecinos a mi casa, era la próxima parada. Caminé hasta la puerta de descenso del autobús pensando que tenía para comer, pensando tal vez pasar por el almacén de don Jorge. -Espero este abierto, me dije. Bajé cubriéndome la cabeza con mi bolso, aún llovía con fuerza, las calles estaba brillosas como todo al mi alrededor, corrí empapándome los zapatos y en uno que otro bache de la vereda; me bañaba más. Al final llegué al lo de don Jorge, estaba aún abierto el local.

-Hola don, quisiera una par de hamburguesas, si acaso tiene un par de panes fresco… los prefiero antes de los de las hamburguesas, no me agradan esa pareja – le dije mientras sonreía y asentía.

-Okay Anna, son dos treinta, ¿algo mas?

-No, gracias… ahora me voy o pescaré un resfriado. Le di las monedas que tenía en el bolsillo del bolso pensando también en palpar las llaves de casa; cuando se me cruzó la idea que no las encontraría porque las tenía en el bolsillo de la campera que llevaba esta mañana…-¡ay Dios! revolví todo y no, no las tenía y ¿ahora que hago? Mientras caminaba hacia la parada del autobús, lentamente… cansada, empapada y con hambre. Me dispuse a resignadamente volver la oficina o de lo contrario no tenía donde ir. Crucé la calle que da a mi departamento, de un auto escuche mi nombre, era su voz. -¡No! me dije. No puede ser él, el no sabe dónde vivo ni mucho menos no me hablaría por mi nombre que hasta creo que no lo sabe, ni se lo dije. Caminé con prisa murmurando sola mi problema que me daba fastidio y rabia, de nuevo escucho…

-¡Ey Anna! ¡Anna! -Su voz era clara, sin dudas era él. Pero que sería que quiere de mí, me preguntaba mientras me daba la vuelta a esperarlo. Yo toda mojada con mis ojos negros de delineador y la mascara de pestañas que por cierto, le compré a una compañera que vendía cosméticos y me los trajo comunes. ¿Ves Anna? ¿Porqué es importante usar cosas de buena calidad? Para situaciones como éstas, para que cuando las oportunidades se presente estés preparada y tu rimel no te dibuje unos ojos de panda ante tu amado. Yo lo pensé, lo juro. Arreglé mis ojos de panda mientras lo vi llegar hacia mi, como tonta. Ya no era ojos negros como panda, les hice un arco como ojos chinos, de tal modo que él sonrió antes de decirme algo. Yo supuse el porqué… Igual, me pasa por no pensar que las oportunidades se dan cada tanto y llegan sin preguntar si estas preparada o no.

-Hola Anna, averigué por un colega nuestro, donde vives y como no contestabas tu celular, decidí venir, disculpas se me atreví. No me quedó otra y es mas no podía esperar hasta mañana… -Mientras yo boba lo escuchaba absorta en su discurso, en sus gesto y su leve sonreír, vaya mis piernas estaban temblorosas , a la vez que hacía algunos pasos para tratar de remediar el efecto de tanta paralizante emoción.

-¿Si, dime? Yoo… olvidé las llaves en mi oficina y debo volver, como verás no tengo auto… no sé como puedo ayudarte, dime… -Entre tanto, hasta el habla me traicionaba o era el frío de mis ropas mojadas o su dulce mirar, su voz… y este estúpido sentimiento llamado amor. Yo de él sabía casi todo, pues hablar con mis colegas mujeres es chisme recién salido del horno y no se pierden nada. Es el mini telenoticias del día en las largas horas del trabajo. Lo sé todo. El era en mi mundo, mi Gior; Giorgio Cassini para el mundo. Para mí era eso, mi Gior, que hoy ése deseo de la estrella fugaz de la otra noche me lo cumplía. Tonterías, pero así soy, no tengo remedio.-

-¡Que casualidad..! yo olvide en el vestidor mi saco y en él mis llaves y el celular; a primera hora debo ir a la reunión del Grupo Carré…- dijo, mientras me tomaba del brazo para ir a resguardarnos de la lluvia, que no dejaba de lavarme la cara y el alma. Mi mente iba a trecientos kilómetros por hora; ¿él y yo? ¡No puede ser! Y, que cosas; las mismas cosas olvidadas en el mismo lugar, en la misma dimensión, distintos sentimientos, nada… y que cuando mueras te harán ver los sentimientos ante todos y te avergonzarán! decía mi abu, que en paz descanse. Mientras mi Gior hablaba como habían sucedido los hechos y de que fue a cenar con su madre y cuando volvió a casa se dio cuenta que en su poder no tenía el famoso saco y ni las llaves. -Claro, sí.., por supuesto.. aja, tienes razón. Fueron mis repetitivas respuestas sumergida en el encanto de este amor que le manifiesto con mis ojos de panda.

-¿Vamos…? Me dijo- ¡Caspita! vamos sonó a dúo, a pareja a hacer algo juntos y bajo estas circunstancias… ni era una cita, ni éramos amigos, casi ni me conocía y ¿ yo? Hasta el nombre de su perro sabía. Igual no crean que anduve de investigadora, pero cuando uno va juntando poesías luego las juntas y uno hace un libro. Es la lógica ¿no? Mi amiga me dijo una vez que él tenía un perro igual al suyo y le habían puesto nombres del film Star Wars, el suyo se llamaba Darth. Bonito nombre, pensé.

-Te llevo…¿ vamos? así solucionamos todo, es mas estas empapada; te enfermarás. Vamos rápido, antes que cante un gallo, ya estaremos en nuestras casas- bromeó como tantas veces lo vi sin decir nada sonriéndole tímidamente. Soy las que no hacen ver interés, ni piernas, ni preguntas tontas; bueno… solo una vez un -Hola Gior… – pero no me escuchó. De ahí que me dije: -Nada, no te sale conquistar. tienes que ser conquistada. Unos nacen con estrellas otros estrellados. Yo era una de ellas, las estrelladas. La procesión va por dentro en mi y así hasta hoy.

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Sentada a su lado, helada, de cuerpo y alma. mirando de reojo y sonriendo de sus simpática conversación. La lluvia había cesado, las calles eran ocasionales arroyos que elevaban en oleajes los automóviles lavando las márgenes de las avenidas. En un semáforo, las luces verdes no estaban después de un largo trayecto como tratando de ganarlos a todos dando libre paso, estaba en rojo, en alerta; como la pregunta que me hacía…-

-¿Eres casada..? o tal vez estas de novia. Creo que no, sino me hubiera enterado, sabes que en el trabajo todos nos conocemos… -dijo con su voz tranquilla, y mirándome mas profundamente. Era como si fuera mas el tiempo de lo normal ese stop rojo del semáforo. Sus manos blancas estaban en el volante, sus ojos tenían algo especial, fulgurantes y scaneadores, lo creí así, tenían un no se qué que qué se yo; frase de Homero Simpson por cierto. Yo me hice mas fría que corté la pregunta diciendo… -Me esta haciendo frío. Creo que después de esto me enfermo- dije.

– Tal vez será mejor que encienda la calefacción del auto ¿te parece?

-Si, si, por favor…- y continúo la marcha sin la respuesta, una muda respuesta para no hacer notar ni atreverme a sacarme el escudo ante su verdad. En estos casos hay una guía, una guía intuitiva para no romper el corazón de un golpe; mejor resguardarlo. Acto número uno; debía conocerlo primero. Si era libre, tal vez podría haber una conversación mas profunda. Si por acaso estaba en una historia… esa pregunta no estaba o no era la indicada correctamente según mis sentimientos. Y si fuera otro el sentimiento, no importaba, pero para mi era desbloquear, desnudar mi corazón; que seguramente no lo diría en forma natural, sino dejaría entrever lo que siento por él. Y, quería tener, al menos, una charla superficial, para sincerarnos y hablar de nuestras vidas. No lo quería de amigo, de eso estoy segura. Acto numero dos: al menos debe habler tres gustos en común.., Acto numero tres: debe saber besar muy bien; okay ése puede ser omitido. Nuestra conversación giraba en temas que hacemos todos para no estar en silencio; del tiempo, de los problemas sociales, de las reuniones, de los amigos. De los gustos de música… un poco de su madre que le hizo su comida favorita, canelones de verdura. Inmediatamente le dije:

-Son mis favoritos, me gustan con mucha salsa blanca…- A lo que él festejó como si encontrara la punta del ovillo, el gol en la chanca de futbol cinco, o por que encontró algo ¿en común? No lo sabría decir con certeza… cierto es que me encantó.

-¡Wow! a mi también… con un buen vino blanco…-

-¡Siii igual a mi..! ¡me encanta! Luego una buena película..¡auch! ya no hablemos de comidas hoy no comí lo suficiente, mis tripas hablan a esta hora…- Reímos a unísono.

-¡Llegamos! ¡Que bueno! Gracias a Dios… Vamos, acompáñame porque no me gusta las oficinas a esta hora… -Le dije con mas confianza. Segura como si lo conociera de toda la vida. En ese momento éramos una pareja. Me sentía tan bien. Segura como nunca antes, a pesar que no sabía la respuesta de su pregunta que obviamente yo hubiera devuelto para saber de él. Pero no era el momento. Mientras abría la puerta de ingreso el puso sus fuertes manos en el picaporte de la puerta y se adelanto, como ahuyentando mis miedos. Nos dirigimos directo donde habíamos olvidado las llaves. Y en efecto las encontramos envueltos en alegría como si abrazáramos a una mascota. En un instante nos miramos, como cómplices. Yo atiné a sacarme la ropa para cambiarme por las que usé en el día. ya mas relajada me dispuse a atarme la cuerdas de los zapatos, que una vez los había dejado en el vestidor y nunca recordaba portarlos a casa.

-Déjame ayudarte… – dijo con voz calma y protectora mientras se inclinaba para atar los cordones, pude verlo arrodillado frente a mí, como reverencia a una reina, De un disimulado sopapo caí en la realidad. No era el momento Anna me dije. No sabía su historia si se estaba haciendo o peor aún estaba hecha, quién sabe realmente que rollo trae. De un veloz impulso me paro y con un gracias bajé de mi sueño neurótico.

-Ahora debemos irnos, muero por un bocado ¡Uy! ¡Mira la hora que es! mientras apuramos los pasos hacia el pasillo.

-No sabes cómo te agradezco Anna. De mas está decirte que me alegra conocerte aunque sea en esta rara ocasión. Que te parece si uno de estos días nos encontramos a charlar, compartir un café o no sé, tu dime. – Ah caray, sentí como mi estómago era invadido por mariposas… u hormigas, quizás porque no me dejaba cautivar en mi propia trampa. En un ¡sí, claro! bien seguro e instantáneo llegamos al fin a mi casa. Y, no pude dominar mi impulso. Pero sentí, es ahora o nunca. Arriésgate Anna gritaba mi conciencia, y mi inconciencia revoloteaba de frenesí aturdiéndome.

-¿Quieres un café? – y casi cierro los ojos esperando la respuesta. Hoy no fué un buen día, tal vez charlar con alguien sería una buena idea ¿qué dices? Un acto de asentimiento paró la el motor y sacó la llave.

-Ok, yo también quiero compañía…. No creas que las tengo por lo que dice las muchachas de la oficina. Desde hace mucho que en mi vida solo es trabajo, viajes, estudiar estrategias y una que otra reuniones obligadas. ¡Vamos! -Con tremenda introducción, no podía salir de mi asombro y mi cara era elásticamente tersa, pues sentía que no podía dejar de sonreír. ¡Que bruta! Cerramos el auto y como pareja, me veía tan bien a su lado, era una sensación maravillosa. Abrimos la puerta de entrada y nos topamos con mis chusmética vecina que me saludaba mirándolo de pies a cabeza sin disimulo a mi pobre Gior que también entendió su mirar estudiándolo para hacer de mañana el titular de la gacetilla vecinal. Gior era todo elegante, de caminar seguro y señorial, ero de dulces gestos y varonil. Eso me encantaba. Reímos un poco recordando lo que acabábamos de pasar, de las charlas, sin mencionar las miradas cómplices y coqueteadoras. Llegamos al tercer piso. Abrí la puerta pensando que no soy muy ordenada y se lo dije. El dijo: Será que el tiempo no te regla ni un minuto en casa. A lo que dije: – Ciertamente, es muy difícil y cuando llego solo lavo platos y mi ropa.

-Menos mal que mi madre la tengo cerca, uno que otro fin de semana me da una mano con los quehaceres imposibles para mi, es una santa. -Le tomé el saco de la suerte diciéndole: ponte cómodo. Con voz amable me dijo: ¿sabes? si no te molesta, te preparo algo de comer. No te preocupes me las arreglo y tu ve a darte una ducha caliente. Me mordí los labios y me dije, es perfecto, en un murmullo casi sin aire.

-¿Serías tan amable? – Era una contestación casi obligada, no quería parecer grosera. Pero tampoco demasiada melosa, digo por no parecer desesperada por que fuéramos mas que dos desconocidos.

-¿Porqué no? me respondió besándome una mano en reverencia de agradecimiento. -Hoy me salvaste la vida.

-¡No exageres! ¿Qué crees? también la mía. Hubiera dormido en la plaza si no regresaba a buscarla. Y con el autobús seguramente estaría aún de viaje. Está bien, me harías un gran favor, aquí tengo la heladera, aquí la sal… sobre la mesa lo que compré hace un rato… tengo algunos tomates por ahí… bue… no te pediré que seas un chef pero creo que no faltan ingredientes. Le dije mientras caminaba directo al baño. Lo miré de reojo, estaba doblándose los puños de la camisa, que dejaba ver un tatuaje en negro. Ya en la ducha sentí un buen aroma a hierbas aromáticas, a comida en plena cocción. Preparé la ducha en su punto justo, mientras se acondicionaba saque unas toallas limpias… me quite la ropa las puse en la lavadora, que por cierto la tengo en el baño consejo de mi madre que en paz descanse. Cuando estoy en plena ducha, hermosa y abundante agua tibia, jabono mi pelo, sintiendo el placer de una cálida noche. De pronto, siento un reventón muy fuerte, tan fuerte, que provenía de afuera; corto el agua para escuchar a mi Gior, y en que me estaba diciendo si estaba bien, se corta la luz. Salgo de la ducha, despacio pues estaba toda enjabonada, me ardían los ojos… palpaba a ciegas para encontrar las toallas me resbalé y cayendo pesadamente, parecía estar en una pista de patinaje sobre hielo. Resbalaba en cada intento por incorporarme.., me doblé el tobillo, que por cierto no era nada grave. Grité y Gior entra asustado llamándome y como no conocía mi casa, ni menos el baño tropieza sobre mi que yacía por el suelo. Los dos pegamos un grito entre risas y dolor. Yo estaba desnuda y el tocándome sin querer tratando de entender como estaba…entre lo siento y lo siento logramos incorporarnos me abraza. Y yo toda una Eva en el paraíso, mordiendo diez manzanas a la vez. Pensando que clase de estrella fugaz era a la que pedí el deseo… No podía caminar, aunque confieso cual jugador de futbol de feas mañas que da vueltas en el campo de juego, exageré un poco, solo un poquito. Bueno un poquito mas del poquito. Era mi ocasión.

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Con perfume del paraíso

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Comenzó a llover con fuerzas, dentro de casa se estaba a salvo, los relámpagos estallaban como nunca antes vi. Gior estaba a mi lado, terso, abrazándome con la manta del pie de cama, yo sumergida en sus brazos; quién me lo hubiera dicho, sería un milagro. Con voz calma, me dijo que le parecía que un rayo afectó algún cable de alta tensión, porque después de la gran estruendo se cortó la luz en gran arte de la ciudad. Yo asentía, trémula, sintiendo lentamente su calor abrazador. Su perfume, su aliento que quemaba mi frente… No me controlé. lentamente subí mi rostro hasta alcanzar sus labios que rocé con los mío. No hubo fuerzas, ni miedo que me detuviera. Estaba al alcance de mis deseos. Un torrente de agua, como la que estaba cayendo fuera, en mis venas. Lo besé, lo besé tan intensamente que dejé abrir la manta para que sus manos respondiera con la invasión a mi intimidad. Sentí que desde hace mucho tiempo mi amor estaba escondido entre mi escudo por no sentirlo, protegiéndolo de las heridas. Lo conocía en secreto y hoy estaba en mi cama. Bajo una tormenta fantasiosa. Bajo el control de los astros.

¿Cómo no amarle? ¿Cómo no entender el mensaje que da la vida? ¿Cómo rechazar la invitación del destino?

Hay veces que la vida te da lo que mereces. Otras veces no. Pero casi siempre aparece si sabes leer el lenguaje del amor. Pero si te duermes en una relación que no funciona y sigues como si la vida te regalara años o piensas que tiempo cambiara para bien a la persona que está a tu lado. Te digo algo; no puedes cambiar los micromundos, ellos ya están hechos así. No vale mentirse para amoldar el deseo de ser feliz y engañar al corazón dándole algo que no es. A la larga el tiempo te pasará factura, casi siempre pagas caro y con creces los errores. Pero te da la oportunidad de remediar un poco aunque herida/o. Debes volar y no forzar nada. Surge de la nada la persona que llena tu corazón y marca a fuego la ilusión del alma, es en ése momento que sientes tantos sentimientos juntos… paz, amor, confianza, deseo, pasión, calma, libertad en fin, la plenitud misma en la propia piel…

by Calú Carz

Lado B

Jueves a la mañana.

Me levanté justo cuando sonó por segunda vez el celular. Lo miré, era él. Me recosté y pensé los pro y los contra si le contestaba o no… ¿Qué quiere? Si contesto no creo que este haciendo bien, pensé. De un santiamén me levanté, a la carrera llena de vigor, me puse el deshabillé mientras encendía el televisor, puse la cafetera, unas fetas de pan en la tostadora, mientras llenaba de agua un vaso para luego regar mi orquídea, le descubrí un nuevo gajo, que seguramente me regalará flores -¡Bien! Le dije. Me propuse hacer el café, uno no tan negro, sino, mas bien, para reconfortarme con su aroma, mientras sacaba las tostadas para cubrirlas de mermelada casera; de hecho, debo hacerla de nuevo ¡Me gusta tanto!.

Escuché que sonaron a la puerta. -¿Quien podría ser? Eché un vistazo por la mirilla, -¿Un ramo de flores? ¿Quien?. ¡Naaaa! -El error no puede ser, tiene diez cocodrilos en cada bolsillo. A la voz del mensajero abrí sin preocupación alguna; me las acercó casi a mi rostro y me dijo:” No quiero olvidarte, ni quiero que lo hagas” dice Lucas. El joven dio media vuelta y se marchó. Atónita lo miré hasta que se disponía a descender, quizás esperando otras palabras, mientras se cerraba la puerta del ascensor.-¡Rayos! ¿Qué fue esto?

Ya las flores en la mesada, me propuse ponerlas en agua, eran hermosas. Pero ¿Quién? Lucas… Lucas… Lucas; ¿Lucas? No conozco a nadie con ése nombre, al menos en estos tiempos. Mientras continuaba con mi café, miraba las flores pensando en tantas caras conocidas o desconocidas que no presté atención por estar comenzando el año lectivo… -Ok, Lucas, ganaste; por hoy no te olvido. Acababa de iniciar una gran hazaña al descubrimiento de este tal Lucas. Me estaba duchando cuando suenan a la puerta. Insistentemente por cierto. Abro la puerta del baño y secándome el cabello; nuevamente escucho el timbre. -¿Que sucede? ¿Será posible? ¿Porqué tanto alboroto? Abrí y era él. No lo podía creer, estaba casi como si no hubiera pasado el tiempo, pero tenia la piel bronceada y con un poco de crecimiento de su barba… Mi primer amor, en aquel tiempo era un medico soñador recién graduado; que se fue destino al África a encontrarse a si mismo, ayudando causas humanitarias y, de hecho no lo vi, ni supe de él casi, casi, por siete u ocho años. Hasta llegue a pensar que lo habían devorado los leones, solo para olvidarlo, ¡que mala, yo! Pero solo pensé por salvar mi autoestima que jugaba con mis heridas de amor juvenil. No sabía que mi corazón aún lo amaba hasta que sentí tibias gotas por mi rostro, que en un impulso las toque y eran eso; lágrimas. -¡Vaya! Como hizo para sobrevivir un corazón a tanto, pasando por el olvido obligándolo al silencio, y además a lo que le impulsé hacer… ¡Casarme! y con otro. Además, ésa mañana misma aquel error insistía en hablar de lo mismo y convencerme que sus colegas eran las que lo seguían hasta un bar o que le hacían fiestas por trabajo, que se olvidaba en decirme… ni hablar los contactos del celular que tenían nombre de hombres, y que mas de una vez le pasé por creer que se trataba de uno de sus compañeros, -¡Eran minas, mujeres!, que andaban de babosas detrás de su galantería. -¡Puaj! ¿Cómo pude sobrevivir tanto asco? Me mentí tan feo… o usé el dicho “un clavo saca otro”.

Bueno, la cosa estaba fresca, apenas hacía tres días qué le había tirado sus ropas por el balcón incluido sus perfumes de marcas famosas, caían como lluvia regando la vereda.., a fin de cuentas tenía todo mi derecho, pero fue humillante. Yo que uso el diálogo, yo que creo en la educación, yo que pienso antes de actuar, yo que miro a todos lados antes de alzar la voz… Ése día, la gota colmo el vaso. Me levanté con el pie izquierdo o se me acabó la paciencia. No sé, pero escuché una voz interior que me decía: ¡Basta!

Y, estaba frente a él, a decir verdad, me había olvidado o tirado al río, los recuerdos sobre Lucas o en el buzón por desechar pensamientos sin remedio. Aunque eran los mas hermosos de mi vida, los eché al olvido, tal vez porque no era nada cercano volverlo a ver. Ni saber que cosas habrían pasado después de marcharse diciéndome que hubiera querido que lo acompañara y de no ser así los dos éramos libres de hacer lo que creamos conveniente sobre nuestras vidas. Pero, yo no pensaba lo mismo. Para Lucas, era tal vez, como saciar la sed de su propia existencia. Ahora lo entiendo, pero en esos días mi amor por él, no obstante, era como mezquino y celoso. Me preguntaba, como es que las jirafas pueden atraerlo, o peor aún conozca una bella africana de labios carnosos, se enamore y haga su vida como si no existiese yo. Pasó mucho tiempo desde que Lucas cruzó el charco, los fuegos artificiales de un fin de año, lo hacen presente ante mi, al gran ex error. Tal vez, o pensando mejor, tiene ciertos rasgos físicos asimilan a los de Lucas, creo que es lo que me llevó a rendirme tan fácilmente, mas que su galantería conquistadora del ex error, que era lo que hacía la diferencia ante mi amor juvenil.

Lucas, me miró como, perdido en el tiempo, a mis ojos. Era como tratar de ver el alma, o de ver mas allá, alguna diferencia de lo que dejó… y soy. -Lucas.., Dije, como sin aire. -Tú… África… yo… Lucas estaba anonadado. Yo, era una máquina de monosílabos. No sabía, como decir tanto, sin espantar lo poco. No supe explicar con poco el mundo. Lucas y yo estábamos aún en la puerta, yo en bata de baño y él… tan, tan… tan tantán. Cuando mi mente encontró el valor suficiente, le dije -Lucas, yo… Suavemente con su dedo índice rozó mis labios y dijo -Lo sé todo… Inmediatamente, me abrazó tan dulcemente, sellando con un beso lleno de tanto amor deseado, añorado, soñado… que me perdí para encontrarme nuevamente a mi misma.

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By Calú Carz

Noche de Reyes, de MIGUEL HERNÁNDEZ.

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,

y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Nada más que hacer

Dar más de lo que uno tiene, implica que el ahogo se avecina …

By Calú Carz

Mi Josefa

En este proyecto trabajo con técnicas mixtas, y quiero ser lo más precisa en lo gestos de mi señora madre…

Un escape en pinceladas

Con un mundo cerrado y la imaginación que no te da treguas, pero dentro sola no florece. Algo surgirá de la nada. No obstante mirar lo que hay es el mejor regalo.

Olio sobre lienzo

By Calú

Un arte que me apasiona

Olio sobre lienzo

Mi diario oficial

Hoy soy yo

Seguramente no soy la única persona con problemas. Pero estoy en picada. No tenía un gran y buen pasar pero sobrevivía. Y visto y considerando la enorme diferencia de tener y no tenerlo; se torna más y más asfixiante…

El destino del pasado

En dos lagos se dibujan idénticas siluetas

mirada perdida en un pasado soñado, sin voz ni remedio.

Bajo las estrellas solo hay melancolía, notas vacías del alma cansada.

El pasado se fue de nuestros días, con un rayo la historia fue cortada.

Solo quedó el calor en los lugares donde estabas

sintiendo mas que un dejo de hipocresía y con efecto a ironía

de lo que no pudo ser, lo que no terminó de germinar, de florecer o simplemente ser.

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Entre los pensamientos ocultos

Cada mañana me encontraba pensante por largos minutos divagaba mi mente. Pensar desordenadamente, sin ajustarme a un tema determinado y sin tener un objetivo. No entiendo mucho del futuro, ni del destino de cada uno. No obstante, pienso que en lo largo del camino tenemos previsiones de cómo y qué nos depara el mañana. Sino, ¿cómo explicar las despedidas sin ser despedidas antes de irnos del mundo terrenal?¿Cómo explicar creer que en un momento de la vida creemos haberlo vivido ya, mismas palabras mismo sentimiento, ni hablar cuando ves alguien y crees que la conoces desde hace mucho y no desde ese momento en que la ves? ¿Cómo explicar, comprar lago que no necesitas y lo usas cuando te pasa algo en que te hace falta? Por eso creo en el destino, escrito. ¿Por qué? ¿Por quién? es raro, pero no tiene lógica. Lo digo pero no lo creo.

Cuando tenía quince o catorce años dibujé el rostro de mi actual marido. Sin conocerlo. Sin saber quién era, ni donde vivía. simplemente estaba en mi pensamiento. ¿Por qué me llamaba la atención los otros idiomas? Vivía pensando que la vida que estaba viviendo no era la mía, que no me gustaba que no era mi familia. Que no cuadraba ni con lo que era ni con mis modales y sentía el rechazo constante por esas circunstancias.

No veo, ni quiero saber lo que será mañana. El tiempo corre veloz, corre sin esperar a nadie. No siento querer tener menos edad para volver a vivir las etapas comunes; ¡no! Ya las viví y no es bueno retroceder y hacer cosas que no pudiste hacer la primera vez, esta la duda de no poder realizarlas otra vez. En fin.

Mis hijos son tres. No hubiera querido tantos, pero mi edad frutífera y social no era la adecuada para saber cuidarme. Más ignorancia no podía tener, o menos recursos, o más tabúes religiosos y de familia tan estúpidos no podían entorpecer peor la mezcla del cóctel de vida errada. Creer que debes ser una buena compañera pase lo que pase. Creer que con amor cambiarás el pensamiento mezquino de tu pareja, haciendo lo que a él le agrada y no hacer lo que le desagrada. Por ejemplo, no cuidarme mejor porque según él estaba buscando machos. No estudiar lo que me gustaba porque debía cuidar a los chicos, como si no los cuidaras. Si, lo intente. Pero no fué facil porque no debía quedarme más del tiempo que ya estaba parado en la puerta de la facultad vigilando lo que hacía cual policía esperandome para escoltarme a casa. Debía saber el nombre y estado civil de los compañero de clase, y atención si te saludaban con amabilidad exagerada. Cosa que existen, mas si eres una mujer atractiva, esto no quire decir que corresponda a los elogios y exabruptos. De ahí abandonas todo derecho por ser tu misma. Abandonas las ganas de tener sueños, vives para y por los demás. Hasta que te pones tan fea de tanto lavar trastes, regar plantas, comprar ropa solo para los chicos por que el te las compra de acuerdo a su gusto, llevar a la escuela a los chicos que de igual manera te creen su empleada mas que una madre que es una persona con sueños y necesidades tambien. Y todo se vuelve una costumbre, eterna, lúgubre, tediosa, lo único que te alegra ver tu hijos sanos y creciendo. Te alegran y te dibuja una sonrisa los gajos de rosas que lograste hacer brotar, las primeras flores del jardín…

Han pasado largos años y ya no importa donde quedaste. Pero crees tontamente que haces bien, pero no, no es nada bonito como te ven los de afuera. Y no te das cuenta.

¿Sabes cuándo te das cuenta? Cuando entra al bagno a darse una ducha y deja el celular en la mesa y lo llaman. Y una, muy inocentemente, atiende al tal “trabajo Nuevo”.

-¡Buenos días! Mi marido se está duchando, apenas salga le digo que lo llame. Sin obtener respuesta alguna, ni signos de haber otra personas del otro lado.

-¡¿Hola?! Mil disculpas ¿es del trabajo nuevo de mi marido? Y del otro lado contestan como llorando. Es una voz de mujer, que casi no podía hablar.

-¿Quién… quién habla ahí?¡Dios mio! ¿Es el número 3,4,793…84,90? ¿Cómo es posible..? ¡Vivimos juntos desde hace dos años! sólo que creía que viajaba por negocios…

E hice ¡¡Click!!

by Calú Carz