-Bueno… ¿Cuando volverás? -Le dijo sin mirarlo, ocultando su evidente disconformidad.

-No lo sé… tal vez pronto, tal vez me tome un tiempo … quizás sea mejor no saberlo. No quiero mantener una promesa, ni una presión que condicione mi distancia. -Contestó mientras encendía un cigarrillo.

-Puede que yo también cambie… y me dé a la libre deposición de saberte perdido… así sin ataduras podré elegir lo que el mar me regale, o me dé a caminar sin buscar nada, quizás así  llegue lo correcto. Yo, yo no voy a esperarte. Cuando regreses, si es que tienes ganas, te pido que antes de entrar golpees la puerta, por si acaso me encuentro en un mundo que me necesita y que tal vez elija para siempre como te elegí a ti… pero esta vez, juro no equivocarme de nuevo… replicó ella.

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-No entiendo, me dijiste que era tu último amor, tu última elección, que me permitirías ser libre y entonces …¿Que pasó? El hizo unos pasos para alcanzarla… pero una fuerza de razón lo detuvo.

-¿Pasó…? Pasó que me di cuenta que no eres imprescindible, ahora ve por tu vida…  Entra y sale de cualquier vida, pero no de la mia. Yo siento, tengo vida y, ¿Sabes? ¡Mi vida siente dolor! Y no quiero hacerle daño… ya no… por lo tanto, ¿Quieres experimentar después de haberte casado? Muy bien, por ti, no por mi. Pues creía eso de unidos en matrimonio, en las buenas y en las malas, etc, etc.  ¡Ah! Eso de la pobreza y enfermedad… y que se yo y que sé cuanto. Pues bien… déjame las llaves sobre la mesada, y toma esto, no me hacen falta recordarte con objetos.- Colocó el anillo de casados entre las manos de su amado. Le dio un beso en la frente y le dijo con una leve sonrisa.

-¡Buena suerte!

-¿Donde vas?-Le preguntó en un tono de quien sigue atado a la condición y no a lo que terminaba de expresar. Ella lo miró mientras recogía la llave de su automóvil y alzando su bolso se dirigió a él.

-Voy por un café bien expreso de libertad muy lejos de un papanatas bueno para nada.

By Calú Carz

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